Últimamente he salido pitando de varias páginas de Internet, y no digamos de los mal llamados "debates" porque, más que pena, empiezan a darme rabia. Comprendo que es penosa la tendencia a la baja, el enorme daño, que a nuestra juventud está causando, por una parte, las diez y siete leyes de enseñanza distintas, y algunas de ellas vilmente manipuladas, y por otra parte, la baja calidad, la degradación de los medios de "opinión" o de propaganda política descarada que estamos soportando.
Basta detenerse analizando las opiniones de los distintos "foros" para comprobar, con un mínimo margen de error, la edad y la "formación" del opinante. Sientes una mezcla de pena y rabia al ver lo extremadamente robotizados que estan la mayoría de jovenzuelos. Todos, chicos y chicas, estan cortados por el mismo patrón. Sus palabras y opiniones son copias literales de las que dictan los despreciables voceros del Régimen político actual:
Escupen y vituperan sobre los "enemigos oficiales del régimen" actual: El Mundo, La COPE y El Partido Popular. Pero ni un solo argumento, ni un solo razonamiento que se sostenga aunque solo sea con alfileres. Solamente insultos y acusaciones, algunas de ellas tan absurdamente disparatadas que causan mas repulsión que rabia.
Sin embargo yo no creo que sea justo ni honesto culpar únicamente a los políticos y a sus sicarios de esta lamentable situación. Todos sabemos que una sociedad ignorante y dividida es más fácil de manipular, a pesar de lo cuál, desde siempre he creído que cuando una sociedad llega hasta el punto de enfrentamiento envenenado y ruin en que está la española, sin duda, existen diferentes grados de culpabilidad, pero lo que no existen son los inocentes.
Porque una cosa es la ignorancia fruto de la pobreza y la adversidad que hemos padecido durante siglos, y otra muy distinta es la ignorancia elegida, deliberada, producto de la estupidez y la visceralidad, incapaz de plantearse lo que de inhumano conlleva mantener ésa postura que únicamente sirve para propiciar la terrible insolidaridad que nos rodea.
Ya se que en lo que a este tema se refiere soy demasiado radical. Tengo que serlo porque a mí las circunstancias me privaron de obtener ni tan siquiera el graduado escolar. Pero ello no me impidió compatibilizar las doce o catorce horas que, en aquellos tiempos duraba la jornada laboral, con mi preocupación por formarme e informarme, hasta poder entrevistarme y dialogar de igual a igual con cualquier titulado universitario. Pero, por encima de todo, aprendí a no conformarme jamás con lo que me decían las apariencias, los dogmatismos. Aprendí a no comulgar jamás con Ruedas de Molino.
Por eso jamás he creído en las "víctimas del sistema". Es más; desprecio profundamente a la gentuza que esconde su COBARDÍA y su inmoralidad tras la coartada del "movimiento antisistema"...pero jamás olvidan aprovecharse cuanto pueden de lo que el sistema les ofrece. Es verdad que nuestros poderes políticos podrían, si quisieran, convertir nuestras televisiones públicas en portavoces de cultura y conocimiento. Pero no es menos cierto que, además de criticar, la decisión de poner un canal u otro siempre es de la persona.
Ser mas culto, mas educado o menos manipulable depende siempre de los individuos, nunca de los demás ni, menos aún, de los políticos. Las personas elegimos ser lo que somos pero, sobre todo, SER CÓMO SOMOS.

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